La acuarela al aire libre
Algunas obras encuentran fuera su forma justa, en la luz y el movimiento del lugar.
Observar es, ante todo, situarse lo más cerca posible del lugar.
El estrán, la marea, la luz, el viento y los movimientos del agua forman una memoria sensible.
Cuadernos, acuarelas al aire libre, acuarelas de impresión y trabajo de taller participan de un mismo proceso: captar, retener, transformar.
A veces la acuarela encuentra fuera su forma justa; a veces se prolonga en el taller; a veces cuadernos y estudios alimentan una obra más amplia, inmersiva, realizada sobre el papel.
El gesto nace del lugar: el agua sobre el papel responde a la luz, las líneas y los movimientos del estrán.
La orilla da su ritmo: marea, espuma, bruma, lento desplazamiento de las formas.
El trabajo circula entre la observación directa, la acuarela al aire libre, el cuaderno y el taller. No describe un regreso mecánico al exterior: construye una continuidad en la que la obra encuentra su forma justa, a veces fuera, a menudo en el taller.
Una observación puede convertirse en una acuarela al aire libre, alimentar una continuación en el taller o abrir el camino hacia una obra mayor.
Algunas obras encuentran fuera su forma justa, en la luz y el movimiento del lugar.
El cuaderno conserva líneas, masas y tensiones. A veces prepara una obra que se amplía en el taller.
El taller da duración, profundidad y amplitud a lo captado fuera.
Cuadernos, estudios y acuarelas al aire libre pueden alimentar una obra más monumental sobre papel.